En un innovador esfuerzo para combinar tecnología y cuidado emocional, Tombot, una startup de robótica, ha presentado a Jenny, un perro robótico interactivo diseñado para brindar apoyo emocional a personas mayores con demencia, pacientes con movilidad limitada y otras poblaciones con necesidades especiales.

Inspiración desde una historia personal
La creación de Jenny está inspirada en la experiencia de Tom Stevens, fundador de Tombot, quien enfrentó la difícil tarea de quitarle el perro a su madre después de que le diagnosticaran Alzheimer. Al buscar alternativas, Tom descubrió que no había opciones en el mercado que satisficieran las necesidades emocionales y prácticas de su madre. Así nació la idea de desarrollar un robot que pudiera replicar el comportamiento de una mascota real.
Un robot que se siente como un verdadero compañero
Jenny cuenta con sensores en todo su cuerpo, lo que le permite reaccionar a las caricias y estímulos de una manera similar a un perro real. Además, utiliza una avanzada "inteligencia artificial de perro" para responder a comandos de voz y adaptar su comportamiento. Los usuarios incluso pueden programar el nombre de Jenny, quien responderá solo a ese nombre.
“Lo que la hace especial es su capacidad de respuesta autónoma e impredecible, lo que la asemeja aún más a una mascota viva”, explicó Marissa Steingold, ejecutiva de cuentas de Tombot.
Diseñada para quienes no pueden cuidar de una mascota real
Jenny está especialmente diseñada para personas con movilidad limitada, como adultos mayores con demencia. También es ideal para niños con autismo, personas con ansiedad, TEPT (trastorno de estrés postraumático), depresión mayor o condiciones médicas que dificultan el cuidado de una mascota tradicional.
Un aspecto clave de su diseño es que Jenny no se mueve, ya que para los adultos mayores con demencia, una mascota que camine podría representar un riesgo de tropiezos. Sin embargo, Tombot no descarta desarrollar en el futuro una versión que pueda desplazarse.
Tecnología accesible y sostenible
Jenny se carga fácilmente como un teléfono inteligente y su batería dura todo el día. Próximamente, los usuarios podrán personalizar aspectos de su comportamiento, como hacerla más tranquila, evitar que ladre o ajustarla para que sea más animada, mediante una aplicación opcional para cuidadores.
Además, el diseño animatrónico de Jenny fue desarrollado en colaboración con el Jim Henson Creature Shop, los creadores de los Muppets, lo que garantiza un acabado realista y atractivo.
Millones de personas podrían beneficiarse
Actualmente, Tombot trabaja con 17 socios clínicos, incluidos hospitales y centros de asistencia, para investigar los beneficios de Jenny en diferentes poblaciones. Según estimaciones, en el mundo hay más de mil millones de personas con deterioro cognitivo leve o demencia, una cifra que sigue aumentando debido al envejecimiento global de la población.
“Estamos desarrollando un producto que no solo ofrece compañía, sino que también mejora la calidad de vida de quienes más lo necesitan”, señaló Steingold.
Camino a la producción masiva
Con más de 8,000 personas en lista de espera, Tombot planea lanzar su campaña de preorden en los próximos meses. Se espera que Jenny esté disponible para producción masiva en menos de un año, marcando un hito en la industria de la robótica de apoyo emocional.
Esta iniciativa no solo busca atender una necesidad creciente, sino también demostrar cómo la tecnología puede convertirse en un aliado clave para el bienestar humano.



