Autor: Walner Martínez Gómez

La microbiota intestinal es el elemento esencial del “Ecosistema Intestinal”, cuyas acciones tienen un efecto beneficioso para la salud, al participar de forma activa en los procesos de digestión de nutrientes asociado a sus mecanismos sobre la homeostasis y la inmunidad del intestino. Los probióticos y prebióticos juegan un rol decisivo en la modulación de la microbiota intestinal, y han demostrado sus beneficios para el tratamiento de distintas enfermedades intestinales y extraintestinales (1).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los probióticos como aquellos productos que contienen microorganismos vivos, los cuales, cuando se administran en la cantidad adecuada, tienen un efecto benéfico en la salud del huésped. Los prebióticos son sustancias derivadas de alimentos que no pueden ser digeridos, cuyo efecto beneficioso en el huésped está dado por su contribución al crecimiento, la actividad o ambos, de un tipo de bacterias. Los productos que contienen prebióticos y probióticos son denominados simbióticos (2).
En diversos estudios se ha demostrado que los fetos permanecen en un ambiente estéril, siempre y cuando la membrana amniótica permanezca intacta. Sin embargo, según varios estudios recientes, se han aislado bacterias simbióticas provenientes del meconio de fetos normales. Asimismo, durante el nacimiento y según la vía del parto (vaginal o cesárea), los recién nacidos adquieren bacterias por exposición a la flora vaginal y fecal materna o por microorganismos presentes en el ambiente (el parto vaginal ofrece un microbiota a desarrollarse, más rica o diversa para el nuevo ser vivo)2.
El uso de nuevas tecnologías, especialmente las relacionadas con las ciencias -ómicas (genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica, etc.), ha permitido desarrollar proyectos como el iniciado en 2008 por investigadores de los National Institutes of Health (NIH) de los Estados Unidos, orientados a la comprensión de la correlación entre los cambios en el microbioma, la salud, y la enfermedad en los seres humanos2.
El microbioma del adulto depende de múltiples factores, como el sexo, el índice de masa corporal, los hábitos nutricionales y la actividad física, entre otros. Actualmente, el mayor número de estudios se ha centrado en el microbiota intestinal y ha evidenciado que existen más de 200 especies y subespecies de bacterias, lo cual representa entre el 0,5 y 2 kg del peso corporal total de un individuo sano.
Como dice Gómez2, la correlación entre el microbioma y distintas enfermedades en el humano, se deriva de la pérdida de las funciones benéficas o de su alteración por la invasión de microorganismos patógenos. Las enfermedades más relacionadas con alteraciones de esta naturaleza incluyen: las enfermedades cardiovasculares, las autoinmunitarias e inflamatorias crónicas, la diabetes mellitus, la gastroenteritis, el síndrome de colon irritable, la artritis reumatoidea, las infecciones y el cáncer, y. también, modificaciones en el metabolismo de los fármacos.
En cuanto a la correlación del microbioma con el sistema inmunológico, en diversos estudios se ha planteado la relación con la autoinmunidad, las alergias y las enfermedades inflamatorias, y el tipo de gérmenes en la cavidad oral, las vías aéreas y las vías digestivas2.
Argumenta Gómez2, los microbiomas más frecuentemente asociados con neoplasias incluyen: Fusobacterium nucleatum en el cáncer de colon; Proteobacteria, Bacteroidetes y Firmicutes en el cáncer de páncreas; Fusobacterium y Helicobacter bilis en el cáncer de la vía biliar; Streptococcus spp. y Prevotella spp. en el cáncer de esófago, y Cutibacterium acnes, Mycoplasma hominis, Enterobacteriaciae, Escherichia coli, Acinetobacter spp. y Pseudomonas spp. en el cáncer de próstata.
El uso clínico más conocido de los probióticos es para prevenir complicaciones generadas por los antibióticos en los pacientes hospitalizados2.
Indicaciones de los probióticos:
• Mejora el estado de equilibrio del microbiota y
salud intestinal.
• Reduce la severidad de la diarrea aguda en la
infancia.
• Previene la diarrea asociada a antibióticos.
• Reduce los síntomas de intolerancia a la lactosa.
• Reduce los síntomas del intestino irritable.
• Estimula el sistema inmune.
• Sintetiza y mejora la biodisponibilidad de los nutrientes.
• Disminuye la presencia de eccema.
• Reduce el riesgo de cáncer de colon1.
Indicaciones de los prebióticos:
Se ha evidenciado que los prebióticos tienen efectos favorables en el estreñimiento funcional, trastornos digestivos funcionales (síndrome intestino irritable), enfermedades inflamatorias intestinales, prevención de la diarrea asociada a Clostridium difficle, tratamiento de la encefalopatía hepática, prevención del cáncer de colon, hipercolesterolemia, y absorción de calcio en el intestino delgado o el colon1.
Distintos tipos de prebióticos:
Habitualmente en la dieta humana y animales se encuentran oligosacáridos no digeribles y polisacáridos. Los principales oligosacáridos no digeribles son: Fructooligosacáridos (FOS, oligofructosa e inulina), Galacto-oligosacáridos (GOS), Transgalacto-oligosacáridos (TOS) y lactulosa1.
Microbiota intestinal y ansiedad.
Según la información científica, la microbiota intestinal (MI) puede influir en la actividad del SNC a través de múltiples mecanismos. En concreto, la MI también muestra efectos específicos sobre la ansiedad. La modificación de la MI puede abordarse a través de probióticos o prebióticos administrados en presentaciones farmacéuticas, las cuales presentan ventajas con respecto a la suplementación de alimentos como un mejor control de las dosis, un menor rechazo por parte del paciente (no implican cambios de hábitos alimentarios) y un menor abandono precoz de los tratamientos3.
Según Cepeda et al3., los microorganismos más habituales con efectos sobre la ansiedad pertenecen a los géneros Lactobacillusy Bifidobacterium, aunque también algunas especies de Clostridium han demostrado efectos positivos. Algunos agentes prebióticos también han mostrado efectos positivos sobre la ansiedad, principalmente en animales de experimentación. Su ad-ministración, conjuntamente con probióticos o de manera individual, también es una opción terapéutica útil.
Trasplante fecal.
El trasplante de microbiota fecal se basa en la infusión de material fecal de un sujeto sano a otro enfermo por afección específica relacionada con disbiosis del microbiota intestinal (desequilibrio del microbiota). Entre las indicaciones usadas con resultados promisorios en los últimos 20 años sobresalen la infección por Clostridium difficile4.
La materia fecal debe ser fresca, de menos de tres horas de evacuación. La congelación evita el olor de las heces. La muestra de heces debe ser diluída en solución salina fisiológica 0,9 %, es la más utilizada, aunque se ha descrito buenos resultados con agua, leche o yogur. La solución obtenida es posteriormente homogeneizada y después filtrada; puede ser usada fresca o conservada en refrigeración y almacenada por 1-8 semanas en un crioprotector. La posibilidad de disponer de bancos de heces modificaría en un futuro este procedimiento4.
Según las ventajas obtenidas se fundamentan en que es un método seguro, factible, bajo costo y viable, lo cual se manifiesta en las comunicaciones para el tratamiento de la insuficiencia renal crónica (IRCD), que logra reducir o curar el impacto negativo de dicha infección en niños y adultos; y en años recientes en menor número, en diversas afecciones digestivas intestinales y extraintestinales, intestino irritable, constipación y síndrome metabólico, entre otras4.
Ejemplos de alimentos como altas fuentes de prebióticos:
Fibra de acacia, plátano verde, garbanzo, diente de león, ajo, glucomanano (gran capacidad saciante), guisantes verdes, hummus, inulina, inulina de Achicoria, alcachofas de Jerusalén, judías negras, judías blancas, puerros, lentejas, patata, (y muchos otros alimentos que usted puede buscar como prebióticos)5.
Cuidar cada día de nuestro microbiota intestinal, es asegurar el equilibrio saludable entre cerebro e intestino, previniendo y ayudando a mejorar múltiples enfermedades crónicas no transmisibles, y cuidando de nuestra salud mental.
Referencias Bibliográficas.
- Castañeda Guillot C. Microbiota intestinal, probióticos y prebióticos. Enfermería investiga [Internet]. 2017 [cited 22 May 2022];(2):156-160. Available from: http://file:///C:/Users/Walner/Downloads/Dialnet-MicrobiotaIntestinalProbioticosYPrebioticos-6233760.pdf
- Gómez López A. Microbioma, salud y enfermedad: probióticos, prebióticos y simbióticos. Biomédica [Internet]. 2019 [cited 22 May 2022];(39):617-621. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7363347/
- Cepeda-Vidal V, Mondragón-Portocarrero A, Lamas A, Miranda JM, Cepeda A. Empleo de pre-bióticos y probióticos en el manejo de la ansiedad. Farmacéuticos Comunitarios. 2019 Jun 28;11(2):30-40. doi:10.5672/FC.2173-9218.(2019/Vol11).002.05
- Castañeda Guillot Carlos. Trasplante de microbiota fecal. Rev Cubana Pediatr [Internet]. 2019 Sep [citado 2022 Mayo 22] ; 91( 3 ): e829. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75312019000300010&lng=es. Epub 01-Sep-2019.
Listado De Alimentos Prebióticos. La Importancia Para La Salud [Internet]. Dietaryplus | Baja de peso con salud, comiendo saludable. 2019 [cited 22 May 2022]. Available from: https://dietaryplus.es/listado-de-alimentos-prebioticos/



