COVID prolongado: Una sombra persistente de la pandemia

POR:

junio 26, 2024

Por el doctor Francisco Mera Cordero, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

A más de 4 años desde el inicio de la pandemia de COVID-19, la comunidad científica continúamos descifrando las complejidades del virus y sus efectos a largo plazo. Entre las secuelas más preocupantes se encuentra el COVID persistente, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo y que aún presenta interrogantes sin resolver.

Prevalencia y síntomas:

Se estima que entre el 5% y el 10% de las personas que contraen COVID-19 experimentan síntomas prolongados. Estos pueden manifestarse de diversas maneras y variar en intensidad, incluyendo:

  • Fatiga: El síntoma más común, que puede ser incapacitante en algunos casos.
  • PEM: malestar post esfuerzo,que discapacita a muchos de los casos.
  • Dificultad para respirar: Dificultad para respirar o falta de aire, incluso con esfuerzos leves.
  • Tos persistente: Una tos seca que no desaparece después de varias semanas.
  • Dolor en el pecho: Dolor o molestia en el pecho que no se explica por otras causas.
  • Problemas cognitivos: Dificultad para concentrarse, problemas de memoria o "niebla mental".
  • Síntomas neurológicos: Dolores de cabeza, mareos, zumbidos en los oídos o cambios en el sentido del gusto y el olfato.
  • Palpitaciones: Latidos cardíacos acelerados o irregulares.
  • Depresión y ansiedad: Problemas de salud mental que pueden empeorar o surgir por primera vez después de la infección.

Hipótesis fisiopatológicas:

Las causas exactas del COVID persistente aún no se comprenden completamente. Sin embargo, diversas hipótesis fisiopatológicas se postulan para explicar sus manifestaciones:

  • Inflamación persistente: El virus podría desencadenar una respuesta inflamatoria prolongada en el organismo, afectando a diversos órganos y sistemas.
  • Daño vascular: El virus podría dañar los vasos sanguíneos, lo que podría provocar problemas de circulación y disfunción de órganos.
  • Daño autoinmune: El sistema inmunitario podría atacar erróneamente las células sanas del organismo.
  • Persistencia viral: El virus podría permanecer en el cuerpo en forma latente o replicarse a niveles bajos, causando síntomas continuos o recurrentes.
  • Disbiosis intestinal: El virus induciría intestino permeable  y afectación de la mircobiota intestinal.
  • Disregulación del nervio vago: El virus induciría disfunción del nervio vago que provocaría una disautonomía. 

Líneas de investigación:

La investigación sobre el COVID prolongado se encuentra en curso y abarca diversas áreas:

  • Identificación de biomarcadores: Se busca identificar marcadores biológicos que puedan ayudar a diagnosticar y predecir la gravedad del COVID persistente.
  • Comprensión de la fisiopatología: Se están realizando estudios para comprender mejor los mecanismos subyacentes a los síntomas del COVID persistente.
  • Desarrollo de tratamientos: Se están explorando diversas terapias potenciales, como medicamentos antiinflamatorios, inmunomoduladores y rehabilitación.

Tratamientos actuales:

Si bien no existe un tratamiento único para el COVID persistente, el manejo de los síntomas es fundamental realizar un tratamiento personalizado. Las medidas recomendadas incluyen:

  • Nutraceúticos con capacidad senolítica, con capacidad de refuncionalizar la actividad mitocondrial , inmunomodular y actuar sobre la actividad protrombótica del estado de COVID persistente.
  • Neuroestimulación nervio vago
  • Neuroestimulación magnético transcraneal
  • Sueroterapia con acción  detoxificadora y antioxidante
  • Tratamiento de la disbiosis
  • Medicina hiperbárica
  • Fisioterapia metabólica de adaptación para resistencia al ejercicio.
  • Dieta saludable: Una dieta equilibrada y nutritiva puede ayudar a mantener la salud general y fortalecer el sistema inmunológico.
  • Manejo del estrés: El estrés puede empeorar los síntomas del COVID persistente, por lo que es importante encontrar estrategias para manejarlo, como técnicas de relajación o terapia psicológica.

Un futuro incierto:

El COVID persitente representa un desafío importante para la salud pública a largo plazo. Se necesitan más investigaciones para comprender mejor esta condición y desarrollar tratamientos efectivos. Mientras tanto, es fundamental que las personas que experimentan síntomas persistentes después de COVID-19 busquen atención médica y adopten medidas para manejar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.

En conclusión, el COVID persistente es una condición compleja y en estudio.  Hay millones de pacientes afectados por el mismo. Produce un grave impacto en la calidad de vida y discapacidad en los pacientes afectados, afectando a la productividad laboral y con importantes repercusiones sociales. Es necesaria la inversión en investigación para comprender sus causas, mecanismos y posibles tratamientos además de unidades multidisciplinares para un manejo integral del paciente.

TEMAS:

No te pierdas una noticia, suscribete gratis para recibir DiarioSalud en tu correo, siguenos enFacebook, Instagram, Twitter, Linkedln, telegram y Youtube.

NOTICIAS RECIENTES

Más Leidas

FDA
vacunas-a-medicos-dominicanos
JarabeOMS
actividadeseptiembre
X-Congreso-Internacional-de-salud-digital (1)
transplanteriñon

NOTICIAS RECIENTES

Scroll to Top

Buscar